Estas fiestas de Navidad y Fin de Año, más allá del credo que cada uno profese, siempre son un muy buen motivo para hacer un alto en nuestras vidas y poder mirarnos en los ojos del otro, abrirnos a su sensibilidad mostrándonos como somos, verlo nosotros a él por lo que realmente es; considerarlo por sus capacidades y sus necesidades; para poder mostrarle nuestro afecto, nuestra consideración y dejarle, en un marco de paz y concordia espiritual, tambien nuestros sinceros deseos de felicidad como seres humanos si es que así lo sentimos. Si bien soy "antiguo", no lo soy tanto. Aún así, he rescatado este trabajo del Siglo XIX para hacérselos llegar a todos en estas fiestas. He elegido algo tan antiguo y no algo de mi propia factura, en razón de que creo que hay veces en las que el debate por diferencias de concepto o ideas debe ser dejado de lado (algo de lo que tal vez yo no hubiera podido escapar), para poder pararnos frente a cada uno, sin verlo por su condición de familiar; socio; amigo; cliente; adversario o partidario, sino como a un ser humano con virtudes y defectos; que carga consigo alegrías pero también angustias y tristezas, cuyas vivencias están a flor de piel y lo condicionan, muchas veces, a asumir su rol frente a nosotros, manteniendo la propia e íntima sensibilidad a buen resguardo de los posibles ataques de sus congéneres. Seguramente, pasados estos acontecimientos festivos, volveremos a cruzar nuestras opiniones y retomaremos nuestros respectivos roles de familiares, amigos, socios, clientes, partidarios o adversarios, pero en esta especie de entretiempo, tal vez podamos hallar aquel "minuto de todos, que no sea el minuto de nadie". No sé si serán válidas esta razones (que no son todas, por supuesto, sino solo algunas), pero he elegido este trabajo escrito por Víctor Hugo hace ya tanto tiempo, porque me ha parecido adecuado para saludarlos en estas fiestas.
TE DESEO
Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser asi, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar. . Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar. . Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro. . Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros. . Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosostros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año sino apenas un dia. Pero que en ese dia descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana. . Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices. . Te deseo que acaricies un perro alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esa manera, sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por mas minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Te deseo además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas "Esto es mío" sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable
Te deseo por fín que siendo hombre, tengas una buena mujer y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al dia siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar no tengo más nada que desearte.
¡Que mis más sinceros augurios de Felicidad y Prosperidad!
Con el respetuoso afecto de siempre. |